¿Sabremos cruzar la puerta a nuestro verdadero Ser dejando atrás los viejos hábitos y todo lo que todavía nos ata a lo antiguo?

Claves

  • Un transito decisivo
  • El Guardián del Umbral, la Esfinge
  • El despojo, desvestirse a si mismo

Por su gran exigencia no siempre es fácil integrar al número 4. Es la Esfinge que nos plantea una pregunta-espejo que nos lleva a nosotros mismos. Plantea las preguntas fundamentales cuyas respuestas no son palabras sino vivencias.

Según la cosmogonía, el cuatro representa el plano físico, la tétrada, el cuadrado o base de la forma piramidal que es la más estable de todas las formas geométricas. Los pitagóricos le llamaron “el mayor milagro”, por ser el primer número “par pareante” (o divisible por dos, como su cociente).

Algunas de sus representaciones son los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones del año y los cuatro elementos inferiores (aire, agua, tierra y fuego). Pitágoras atribuyó esta vibración a Dios, puesto que es “el número de los números”, ya que la década se compone de 1+2+3+4=10. También afirmó que el alma humana consiste en la tétrada, ya que sus cuatro poderes son: pensamiento, ciencia, opinión y sentido.

Según el Tarot, el cuatro representa a “El Emperador” y simboliza la edificación. El Emperador representa el resumen práctico de los tres primeros arcanos. Mago: mente con movilización de los poderes; Sacerdotisa: subconsciencia, espíritu, aportación desde el plano interior hacia el mundo tangible; Emperatriz: imaginación y emoción. En su trayecto puede recibir el apoyo de algún benefactor. Sabe comprender que en lo más íntimo de le existencia hay una autoridad espiritual por encima de todo y de todos.

Esto le es vital en su servicio de ayuda.

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