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¿Qué número de hermano eres?

¿Qué número de hermano eres?

¿Sabes como impacta en tu vida el número de hermano qué eres?

Definitivamente no es lo mismo ser el primogénito, que el del medio, o el menor de la familia. El primero que planteó la teoría del orden del nacimiento en el ámbito científico fue el psicólogo austriaco Alfred Adler, uno de los primeros discípulos de Sigmund Freud, y su primer disidente. Según él, los hermanos mayores tienden a ser más conservadores, autoritarios, responsables y conformistas; los medianos y pequeños suelen ser más independientes, críticos, cooperantes y creativos, y los hijos únicos egocéntricos, dependientes e hiperprotegidos.

La característica fundamental de la relación entre hermanos es su ambivalencia. Por un lado puede representar apoyo mutuo y ser relevante en el desarrollo de la identidad; pero por otro puede ser competitiva y limitante, una relación que valora y a la vez crítica y en la que existe amor y odio.

Orden

Siempre nos sorprendemos por la diferencia de caracteres entre hermanos cuando “todos fueron criados igual”, sin  embargo además de las singularidades genéticas hay un orden de nacimiento que influye en la personalidad y en las formas de conducta de los hermanos.

Según el psicólogo austríaco Alfred Adler, los hermanos mayores tienden a ser más conservadores, autoritarios, responsables y conformistas; los medianos y pequeños suelen ser más independientes, críticos, cooperativos y creativos. “El primer hijo o hija suele ser más apegado a lo normativo que los menores, porque los padres son más aprensivos, rígidos y tienen grandes expectativas sobre él, por lo que tenderá a ser más conservador y responsable, con un fuerte sentido del deber y una cierta conciencia de un rol importante entre los hermanos”, advierte la terapeuta familiar.

Los hijos intermedios suelen quedar al margen de la intensidad en las expectativas parentales hacia ellos, lo que favorece el desarrollo de una conducta más libre, menos apegada a las normas y más autónoma. Sin embargo, al estar en una posición algo indiferenciada, tienden a estar en una lucha permanente por conseguir la atención que necesitan, intentan generalmente igualar o superar al hermano mayor, lo que los llevaría a ser más competitivos.

El hermano/a menor cuenta con menos tiempo de exclusividad de parte de los padres, con menos relación con ellos y más con sus hermanos mayores, quienes con frecuencia se transforman en figuras de identificación. Igual que los hermanos intermedios, al no sentir la presión de las expectativas parentales, pueden desarrollar una mayor autonomía y su conducta es menos temerosa y más osada que sus hermanos mayores.

“Su influencia es indiscutible: con nuestros hermanos tenemos la relación más larga de nuestras vidas. Si bien no podemos elegirlos, los hermanos y hermanas tienen acceso a nuestro mundo más íntimo. En los ochenta numerosos estudios, hoy en día un tanto discutibles, establecieron correlaciones entre atributos del carácter, modos de comportamiento y hasta la historia laboral o la elección de parejas a partir de la jerarquía entre hermanos.”  Sabine Gruneberg

Tipo de hermanos y sus características

El Primogénito o Príncipe destronado, siempre líder

Es el mayor y como tal “debe” servir de ejemplo a sus hermanos. Líder por excelencia, asume responsabilidades y “se esfuerza por ser el mejor”.

Positivo

– Sentido del deber– Independencia– Fortaleza– Mayor estimulación intelectual

– Amante del orden y de la organización

– Seguridad en sí mismo

– Generosidad, atiende las necesidades de los otros

Negativo

– Autoritarismo– Excesivo proteccionismo hacia los demás– Autocontrol emocional excesivo– Perfeccionismo

– Autoexigencia en mayor grado

– Aferrado a su punto de vista

El Hijo único, Rey de la casa

 Comprende muy bien el mundo de los adultos porque está sólo en él. El hijo único es el rey de la casa, ambicioso y en ocasiones demasiado testarudo

Positivo

– Alto nivel en sus logros- Responsable– Imaginación y creatividad muy desarrolladas– Autoestima alta

–  No es celoso, no se ha sentido desplazado

–  Cooperador, no necesita competir

Negativo

– Caprichoso–  Excesivo perfeccionismo–  Baja tolerancia a la frustración

–  Busca la aprobación de los demás en ocasiones

–  Cierta dependencia

– Dificultades para relacionarse con iguales

– Cierto egoísmo, no está acostumbrado a compartir 

El Mediano, hábil para adaptarse en cualquier medio

El niño “sándwich”. Muy flexible para adaptarse a todo pero con gran necesidad de ser el centro de atención. Se les exige menos y además tienen un hermano mayor como referente.

Positivo

– Independiente– Sabe qué le conviene hacer en las diversas situaciones– Audaz

– Buen negociador y conciliador

– Sabe sacar provecho en cada momento de los asuntos que le conciernen

– Comparte todo puesto que hereda y sabe lo que significa

– Facilidad para hacerse amigos

Negativo

– Compite con el mayor– Rebeldía– Demanda de atención continua

– No disfruta de privilegios como el primogénito ni se le ríen las gracias como al benjamín

El benjamín, cariñoso y rápido aprendiz

“El eterno bebé”. Recibe mucha atención por parte de todos, se preocupan por él y aprende muy deprisa.

Positivo

– Optimista

– Cariñoso

– Sociable

– Juguetón

– Curioso

Negativo

– No conoce en ocasiones el pesimismo

– Poco disciplinado

– No tomas decisiones

– Travieso

– Sobreprotegido

– Demasiadas ventajas

–  Educación muy permisiva en ocasiones

Los gemelos, tándem difícil en ocasiones

Es importante fomentar la independencia de cada uno y defender su individualidad.

Positivo

– Se quieren mucho

– Características comunes debido a la convivencia desde el momento de la concepción, desarrollo intrauterino y crecimiento posterior uno al lado del otro

Negativo

– Menor disposición para prestar atención a los demás

– Se relacionan poco o mal con otros niños

– Dependencia mutua

– Objeto de constante comparación

– Dificultad para obtener el trato de los demás  como las 2 personas distintas que son.

Diferencias

Los hermanos comparten afecto, intimidad, celos, competencia, envidia, complicidad y muchas veces sentimientos negativos como odio o rivalidad extrema.

Según Paula Rojas “el temperamento influirá en la tolerancia a la frustración, aspecto que se manifestará en la relación temprana entre hermanos, sobre todo a nivel de los juegos, mientras mayor es la tolerancia a la frustración, mayor es la probabilidad de una relación colaborativa y empática entre ellos”.

Si desde la infancia temprana los hermanos desarrollan un vínculo estrecho y seguro, con la adecuada mediación de los padres, que promuevan conductas de colaboración, empatía, tolerancia y empatía entre ellos, los hermanos establecerán un sólido modelo de interacciones sociales que replicarán con personas fuera de su familia, especialmente con sus pares. “La fratría se constituye como una importante instancia de desarrollo de habilidades sociales que les harán falta en su proceso de crecimiento”, precisa la psicóloga.

Con frecuencia los hermanos mayores deben hacerse cargo de los menores asumiendo funciones propias de los padres. Si bien en las relaciones de hermanos se advierte un proceso natural en que los mayores actúan como modelos de conducta de los menores, no resulta sano para el desarrollo emocional del hijo mayor delegar o asignar en forma explícita mandatos de cuidado y de enseñanza hacia los hermanos menores que corresponden a los padres. Estas conductas “contribuirían a desarrollar una parentalización del hijo mayor, influyendo negativamente en su desarrollo, haciéndolo sentir una pesada carga y responsabilidad, para la cual no cuenta con las herramientas necesarias”, señala la psicóloga, por ello “lo más sano es contextualizar las conductas de cuidado del hijo mayor hacia sus hermanos como un generoso gesto de afecto hacia ellos, como una actitud colaborativa, pero nunca como una responsabilidad personal”, explica.

El hijo “del medio”, entre el mayor y el menor, para algunos el menos tomado en cuenta, a veces le cuesta encontrar su lugar en la familia. Según la terapeuta, el hermano del medio no necesariamente se siente “olvidado”, sino más bien sentiría una menor atención de los padres, porque su rol sería el más indiferenciado al interior de la familia.

Esto lo llevaría a ser más competitivo en su lucha por obtener la atención deseada, favoreciendo así conductas de mayor independencia y creatividad, algo que a futuro lo impulsaría a buscar la aprobación de los demás, haciendo permanentes esfuerzos por destacar ante otros.

Existe la tendencia a catalogar de manera negativa y desventajosa la posición de “hermano del medio”, cuando al contrario puede llevarlos a desarrollar habilidades y actitudes muy adaptativas y útiles en su vida futura.

Frente a estudios que señalan que el primogénito tiende a tener un mayor coeficiente intelectual que los menores, Paula Rojas, advierte que esta tendencia se relaciona fundamentalmente con el hecho de contar con la atención y dedicación exclusiva de los padres hacia él, lo que lo lleva a ser un niño muy estimulado, retroalimentado y reforzado en cada logro, avance y aprendizaje, lo que estimula poderosamente su desarrollo cognitivo, ya que el proceso de aprendizaje está íntimamente ligado a los procesos emocionales.

Fuente: Revista In Vitro; Ruddy Castillo | Club Ediba; Ana Rosa

 

 

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